Rubi Valenzuela

diciembre 26, 2008

Fin de año

Archivado en: Uncategorized — rubivalenzuela @ 10:38 pm
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Llegó una vez más. Ya está aquí y todo es carrera y apresuramiento. Es diciembre. Se acaba el año y nos baja algo así como una desesperación por terminar todo aquello que arrastramos durante meses, incluso aquello que declaramos que no haríamos. Urgencia por cerrar, concluir, dar por terminado, superado. Los estudiantes terminan sus clases y las madres sufren un cambio radical en su rutina hogareña. Las empresas realizan sus balances; los individuos, también. Término, balance, evaluación.

¿Cómo me fue este año?

¿He ganado en experiencia?

¿He avanzado en la consolidación de mi empresa?

¿Qué tanto he crecido como ser humano?

¿Soy más consciente?

¿He fortalecido la relación con mis clientes?

Y,  ¿cómo está la relación con mis hijos?

Preguntas que se suman a las carreras por comprar los regalos navideños y por enviar los “saludos virtuales”.

En el proceso, he postergado a quienes más quiero: los dejé para el final, para “atenderlos como se merecen”. Pero cuando llegó el momento ya no tenía tiempo ni energía para comprar ese regalo especial.

Fin de año.

marzo 14, 2008

El Ministro

Archivado en: Literatura — rubivalenzuela @ 8:05 pm
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Terminé de leer “Lugares Comunes”, la segunda novela de nuestro Ministro de Hacienda, Andrés Velasco. Para mi sorpresa, la historia es entretenida, “se deja leer”. No siempre resulta esto de abordar las dificultades y malos entendidos que surgen entre las personas debido a las diferencias culturales, sin caer en situaciones burdas y/o de menoscabo. Velasco lo consigue y su novela tiene pasajes jocosos sin dañar a sus personajes. De hecho, los cuida: es más bien una novela en que el lector se ríe con los personajes, más que de ellos.

Velasco mantiene un tono liviano durante toda la obra; no cae en densidades ni sucumbe a la tentación de hacer gala de sus conocimientos sobre economía y finanzas.

Me quedó, sin embargo, la sensación de que hace muchos esfuerzos por mantener el tono, la estructura y el ritmo de la novela: a mi juicio, le falta ante todo, frescura.

febrero 29, 2008

Mirada sistémica

Archivado en: desarrollo personal — rubivalenzuela @ 1:59 pm
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En estos días estoy releyendo a Peter Senge en su Quinta Disciplina. El pensamiento sistémico se me aparece como una mirada fresca y necesaria a la hora de entender las complejidades de una organización. Identificar los patrones de los que habla el autor, esos que subyacen a los hechos que tienden a capturar nuestra atención, sin embargo, no es tarea sencilla. Tal como dice Senge, requiere de un cambio de paradigma, un cambio en nuestros modelos mentales que nos llevan a observar el mundo por partes, ignorando las relaciones que existen entre ellas. Modelos mentales que nos sitúan “fuera del problema”y nos crean la ilusión de ser independientes del sistema en el que existimos. Así como miramos las organizaciones, miramos nuestra sociedad y, lo que es más grave, nuestra propia familia: desde afuera.

enero 28, 2008

El tiempo

Archivado en: Muy personal — rubivalenzuela @ 5:34 pm

Hace exactamente un año, en un día luminoso como éste, murió mi padre. Los meses que transcurrieron entre el diagnóstico de su enfermedad y su muerte se me hicieron largos y penosos. Y, a la vez, me dominaba la sensación de brevedad, del escaso tiempo que nos quedaba para estar juntos. La resolución de asuntos pendientes concentró toda la atención y consumió, casi sin que lo notáramos, el tiempo de vida que le quedaba. Crecientemente, las conversaciones comenzaron a girar en torno a los negocios, postergándose, para siempre, las conversaciones importantes, esas que le permitirían quedar en paz con sus seres queridos… Esperando que llegara el momento adecuado para conversar sobre esas cosas, mi padre murió la madrugada de un día como hoy, hace un año. Y, una vez más, reflexiono sobre el tiempo: ¡cómo se ha arrastrado este año y, al mismo tiempo, como ha volado! ¡Qué ganas de poder volver atrás el reloj y tener esas conversaciones que me hacen falta! Porque, para ser claros, hoy soy yo quien extraña ese diálogo que quedó pendiente. Mi padre descansa, no lo dudo, en paz.

diciembre 11, 2007

Christián Warnker entrevista a Francisco Varela

Archivado en: Entrevistas — rubivalenzuela @ 4:17 pm
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En su programa La Belleza de Pensar, Christián Warnkern entrevistó a Francisco Varela el 30 de octubre de 1997. Esta entrevista me removió al punto que me tomé el tiempo para transcribirla. Hoy la recordé a raíz de una nota que escribiera mi amiga Jacqueline Valenzuela en IMANA y he querido compartirla con ustedes.

CW inicia la entrevista dando lectura a un poema del chileno Oscar Hahn.

FV: Creo que lo que Oscar dice es que ningún lugar está aquí ni ahí. Ese es el misterio: lo que está afuera, no está ni afuera ni adentro. Yo no proyecto desde adentro en los términos planteados por el idealismo y el constructivismo. Tampoco el afuera está separado de mí. Lo que cabe es encontrar el camino del conocimiento del medio. No puedo separar el adentro del afuera.

Las mismas ideas de Merleau-Ponty y Husserl hoy las puedo ver encarnadas en el cuerpo. De eso se ocupa la neurociencia. Esa lámpara no es separable de mi brazo (Varela señala una lámpara que hay en el setting de TV). Se trata de un ir y venir. Esto es la base de la vida: la capacidad de moverse, esto de hacer un gesto y…terminarlo. Y ahí está la percepción.

CW: Si uno toma conciencia de ello, la manera de aproximarnos al mundo es distinta; nos lleva a replantearnos.

FV: Pero el saber no cambia el ser. Cuando me re-entiendo y (lo que es para el espacio lo puedo decir para el tiempo, las emociones, para la memoria) entiendo que las cosas no pueden tomarse como que ocurren allá afuera. Pero ello no cambia mi modo de ser cotidiano. O sea, me sigo comportando como siempre. Saber que eso es así y comportarte de otra manera, pasa por hacer un trabajo interno que no es fácil para occidente, un trabajo fuerte, minucioso, de estudio sobre la fenomenología de la experiencia.

CW: Eso es debido al dualismo que caracteriza a occidente…

FV: Esa tendencia espontánea al dualismo es constituyente a los animales, a los niños, a todas las culturas. Pero siempre han existido unos grupitos de loquillos que se han encargado de desmontar esta actitud natural. Husserl lo trata. Pero una cosa es entenderlo y otra practicarlo. Y ahí es dónde occidente perdió –y no tiene conciencia de que perdió. Oriente nos lleva años. Tiene la misma condición humana hacia el dualismo pero ha sido obsesivo en el cultivo de esas prácticas de transformación humana.

El Budismo es una mina de oro de prácticas, de know-how.

CW: ¿Y algunos poetas occidentales no han tratado, no han hecho algo…los románticos…?

FV: Algunos poetas, escritores han comprendido esto a fondo (Kafka, por ejemplo). Pero una cosa es saber y otra cosa es practicar. Los románticos, los surrealistas han intentado instalar la práctica. Pero no prosperaron. ¡Pero los budistas lo han practicado por 25 siglos! La ciencia le ha devuelto a occidente la práctica que perdió su oportunidad en la Edad Media. Esto es lo hermoso: 3 o 4 siglos de práctica de manera sostenida. Y ha sido objeto de un proceso creativo y ha sido capaz de generar una crítica interna. Soy un científico orgulloso de serlo.

CW: ¿Qué males se derivan del hecho que hemos perdido estas prácticas?

FV: El nihilismo, no el nihilismo del que habla Nietzsche sino uno larvado, como por ejemplo el aumento en las tasas de suicidio en Chile. El dogmatismo expresado, por ejemplo, en los fundamentalismos de todo tipo, económico (a lo Friedman), científico, etc.

Aunque existe en la ciencia una corriente reduccionista (llevar el tema a lo puramente físico-biológico), ya no es posible negar la mente y la conciencia. Un biólogo, cuando estudia al hombre, no puede hacerse el leso de la experiencia y la conciencia por mucho tiempo. Otras formas de ciencia pueden evitar encontrarse con uno mismo al fondo del espejo. Por ejemplo, la física cuántica en verdad no aborda el tema; plantea de manera elegante ¿quién es o dónde está el observador? Es muy elegante pero no se mete. En los últimos 4-5 años el tema ha vuelto a constituirse en un tema legítimo. Antes uno hablaba de la conciencia a la hora del café.

¿Cómo juntar la memoria con la experiencia? Hay algunos, como yo, que sostenemos que estas dos cosas tienen una relación de circulación, de puente. Y hoy por hoy esos puntos se pueden encontrar. Y ese es mi trabajo: encontrarlos usando métodos de imágenes cerebrales, usando resonancia magnética.

La experiencia no es una sola cosa ni simple. Si yo tengo un cuerpo, no soy médico. Hay un entrenamiento largo para llegar a distinguir matices. Eso es la fenomenología de la experiencia, lo que es el Budismo, lo que los puentes  permiten hacer y en lo que yo trabajo en el laboratorio. Trabajo en neurociencia. Veamos un ejemplo. La experiencia de tomar vino es muy distinta para un enólogo que para quien no tiene conocimiento en el tema. La neurociencia permite conocer las distintas experiencias del acto de tomar vino que tienen distintas personas, lo que, gracias a instrumentos disponibles hoy en día, queda registrado, se traduce en datos. Yo trabajo ahí, inteligiendo entre el experto (enólogo) y el naive.

CW: ¿Cuál de todos los misterios de la conciencia te interesan más?

FV: El nervio; para mí, el corazón vivo es, simplemente, la capacidad de darse cuenta, eso que Husserl llama suspensión (epoché), que los budistas llaman, además de suspensión, reducción; que Santa Teresa llama desasimiento y que Heidegger llama dasein. Es la capacidad para dar vuelta la cosa y que en lugar de que todo ocurra allá afuera, esté en condiciones de acoger, de manera espaciosa, la experiencia y, sin quedarme pegado, poder seguir haciendo las cosas. Desapego. Ese gesto ocurre espontáneamente. Lo curioso es que me pase de largo. La práctica de la fenomenología es cultivar esa práctica de manera radical. Eso significa hacer la reducción sobre la reducción sobre la reducción hasta el punto que tu conciencia no tiene contenido. Y todo esto simplemente para conseguir nada: porque está ahí. Cuando tú mantienes ese estado de suspensión de conciencia sin objeto, es cierto que tiene una espaciocidad sin objeto que te toca de manera muy profunda. No es la paz. Te llega al fondo de las tripas. Tú te sientes en casa. No es un nirvana. Esto es lo que nos distingue como específicamente humanos. Estas etapas del proceso de cultivo yo puedo estudiarlas y puedo hacer mi propia fenomenología. Ahora te puedo decir: soy neurofenomenólogo. Puedo mirar los correlatos, de qué manera este gesto de suspensión se da, sus límites, fundamentos, cómo se da, circuitos (cables y jugos). Y mirarlo, al mismo tiempo, desde el punto de vista del que lo experimenta. Y es ahí donde tenemos los niveles entre el enólogo (experto) y el naive. Y ahí trabajo yo, en todo ese espectro de competencias sobre sí mismo. No es que esto sea lo que caracteriza al ser humano. Pero es ciertamente algo que va muy al centro del cuento.

Estar en casa. De relax profundo. De no tener condiciones. Es incondicional, está allí, no me lo tengo que ganar, no tengo que ir a ninguna parte. Es un estado mental pero toca la vida espiritual del hombre. Esto ha sido así en todas las culturas. Yo no puedo pensar que uno pueda estudiar la vida, la mente y el cerebro sin, eventualmente, incluir lo que es la dimensión de experiencia que nos re-envía a la tradición espiritual del hombre.

CW: ¿Qué es lo espiritual para ti, un hombre de ciencia?

FV: La vida espiritual es mantener apasionadamente en vista esta pregunta, ¿por qué yo no estoy en casa? ¿Qué tengo que hacer? ¿Cómo me doy los instrumentos para traspasar mi ignorancia para poder entender lo que me separa? Por lo tanto, vida espiritual y este camino de cultivar esa capacidad son la misma cosa.

CW: Hablemos de tu libro “Un puente para dos miradas”.

FV: Este libro tiende un puente entre dos visiones: el Budismo y la ciencia.

CW: ¿Por qué el Budismo?

FV: Es la única tradición cultural sobre este planeta que ha mantenido una tradición de análisis de fenomenología de la experiencia bajo una continuidad de método, con una tozudez y rigor metodológico extraordinario. No se trata de adoptarlo en paquete (aquí da un ejemplo de las matemáticas, oriente versus occidente); particularmente en un mundo globalizado.

CW: ¿Y qué pasa con la mística occidental?

FV: Pero hay poca traza. No hay tradición ni cultivo de esa práctica. Tenemos la evidencia de que fue. ¡Eso fue lo que occidente se perdió! El Budismo es una fenomenología aplicada. Tiene el rigor de la filosofía y el enraizamiento en la práctica. Tiene una interlocución muy fácil con la ciencia. Pero no pretende ser ciencia. La capacidad para tender puentes se pierde por la arrogancia de la ciencia y la exigencia de la gente de pedirle respuestas verdaderas.

CW: Hablemos de tu libro “Ética y acción”.

FV: En “Ética y acción”, planteo el desarrollo de una ética encarnada. La ética es abstracta no la sentimos parte nuestra, no percibimos una relación con nosotros. Por ejemplo, cuando niño me decían que mentir era malo; pero igual mentía, aunque me moría de miedo. Yo trabajo una ética a partir de las experiencias que están situadas, in situ, en los seres humanos.

Hay momentos en que el hombre le es dado ser tocado, reflexionar. Cuando ello ocurre, la tarea es tomar esa capacidad espontánea y cultivarla.

Ponerse en el lugar del otro es una capacidad intrínseca del hombre (ejemplo del niño que está a la orilla de un pozo y del hombre que evita que se caiga). La conclusión sobre los primates superiores es que son expertos en ponerse en lugar del otro. Somos intérpretes constantes del estado mental del otro, tenemos capacidad empática.

La ética encarnada es una ética que permite el cambio. La ética abstracta, no.

El Yo.

El yo cognitivo. Cuando uno lo somete a análisis se encuentra sólo con pedazos, con los bordes, etc. La interacción de estos pedazos, de acuerdo a un número de reglas, da origen al Yo, que no es lineal. Tiene una identidad pero no lo puedo encontrar: es justo un ser entre la existencia y la inexistencia.

Y el Budismo hace el mismo descubrimiento: “El Yo es aquello donde no puedo encontrar donde poner el dedo” dice el Dalai Lama.

diciembre 10, 2007

Rafael Echeverría en el II Encuentro de Coaching-Chile

Archivado en: coaching — rubivalenzuela @ 10:21 pm
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Nuestro segundo encuentro de coaching (27 y 28 de noviembre) contó con la participación de Rafael Echeverría quien estuvo a cargo de la apertura del primer día: Ontología del Lenguaje y Coaching Ontológico. Y, como era de anticipar, su presentación fue contundente, potente. Aquí resumo la parte introductoria de su exposición.

Ámbitos en que hemos incidido

Son cinco los ámbitos en que hemos incidido y los presentaremos con estructura egipcia dado que de allá venimos en esta oportunidad. Son cinco dominios de la propuesta ontológica, y lo fundamental, desde nuestra perspectiva, es comprender que estos cinco dominios tienen ponderaciones distintas, que hay algunos mucho más importantes que otros. Desde nuestra perspectiva hay dos dominios que son centrales, son articuladores, son los que generan mayor capacidad de poder: el ético y el de la práctica.

  1. Dominio Ético. El dominio ético afecta a todo lo demás. Nuestra propuesta ontológica, la que con Julio Olalla iniciamos en el año 1990, tiene como sello distintivo la búsqueda de una ética que sirva de base a toda nuestra propuesta ontológica. Son 17 años de búsqueda. Sobre este dominio ético se articulan los otros cuatro.
  2. Dominio de la Práctica. Esto es, el dominio del coaching como profesión, como dominio de interacción e intervención.
  3. Dominio Didáctico. Esto es, no solamente articular esa práctica, profesionalizarla, identificar las partes de su proceso y los resultados a que se compromete, sino que, simultáneamente, desarrollar una modalidad distinta de cómo enseñarla. Todos estos años hemos estado haciendo rediseño, mejorando tanto la práctica como la didáctica.
  4. Dominio Discursivo. El dominio de articular un discurso coherente que entregue una propuesta armónica sobre el fenómeno humano. Con anterioridad había una cierta práctica que había desarrollado Fernando Flores y que le llamaba diseño ontológico; estaban sus escritos que se referían a fuentes que inspiraban esta práctica (Heidegger, Searle y Maturana), pero no había un discurso integrado; no había, digamos, 3 hilos que pudieran ser hilvanados en un tejido propio con capacidad de sostener tanto la comprensión como las formas de intervención. Al autonomizarnos del área de Fernando Flores, lo que hacemos es comenzar a desarrollar un proyecto importante que, con unos amigos en Estados Unidos, lo llamábamos “la necesidad del lanzamiento de un nuevo discurso”. Aquí hace falta el lanzamiento de un nuevo discurso con el que comenzar. Eso no está hecho. Hay elementos; pero falta un discurso integral.
  5. Dominio Reflexivo. Como resultado del programa avanzado para la formación de coaches ya certificados hemos desarrollado otra línea de trabajo en el dominio reflexivo: es el espacio del “claro”, del lichtung, palabra que utiliza Heidegger, como un espacio particular de una plataforma de observación, de acción, de vida y de pensar distinto. Este espacio ofrece una plataforma desde la cual uno ve, uno interviene, uno vive, uno piensa en forma distinta. Yo pensaba que de las experiencias que hemos tenido durante nuestro propio proceso de transformación, sabemos como se ve el futuro y como se vive el futuro, pero no hemos desarrollado en forma suficientemente clara cómo estar en este espacio que llamamos el claro, que tiene cierta forma de pensar, ciertas características propias. Ahora bien, en la medida que el criterio de la verdad no es el criterio fundamental que nos guía sino que el criterio del poder, esto es, el criterio de que las cosas valen en función de lo que logramos hacer y del espacio de vida que nos ofrecen, podemos importar todo lo que queramos a este espacio del claro, pero tiene que pasar por un proceso que llamamos “de reconstrucción ontológica”. Pero, además de que el claro nos permite importar muchas cosas, está siempre la posibilidad de desarrollar pensamiento nuevo, investigaciones sobre fenómenos humanos, desde la plataforma ontológica. Y por tanto es importante entregar al coach ya formado, las claves que nosotros mismos utilizamos para reflexionar ontológicamente, abriéndonos al campo de la importación con una metodología.

Y, como les contara, hemos organizado estos 5 dominios en una pirámide egipcia, con base en la ética, y 4 lados, uno para cada uno de los restantes dominios. Y, siendo la ética el dominio fundamental, tenemos que la puerta de entrada a esta pirámide está en el dominio discursivo; el poder que los demás dominios tienen, se lo deben y remiten al poder del discurso. Así, por ejemplo, el poder fundamental que la práctica del coaching exhibe proviene no tanto de sí misma como del poder del discurso; allí está el secreto del dominio ontotológico.

Creo que cuando nos separamos de Fernando Flores, Julio Olalla y yo vimos que teníamos 3 desafíos que acometer:

  1. la refundación ética de la práctica y de la propuesta en general;
  2. la articulación de un discurso integrado, iniciar este proyecto del lanzamiento de un nuevo discurso, y
  3. la profesionalización de la práctica de coaching, que no fuera sólo un conjunto de habilidades que algunos mostraban, que otros imitábamos, que otros parcialmente inventábamos, sino que, darle una estructura.

Esta es la primera parte de la exposición en lo que espero sea una suerte de “novela por entregas”. Les recuerdo a los interesados en “el claro” que Rafael lo desarrolla en su último libro “Por la senda del pensar ontológico”, en el capítulo II.

Calidad de Vida

Archivado en: coaching — rubivalenzuela @ 9:43 pm
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En las últimas semanas me ha rondado (y he rondado) la expresión calidad de vida: cómo entenderla, qué dimensiones considerar al hablar de calidad de vida, que tiene cada uno en mente al referirse a su calidad de vida. En una reunión social hace algunos unos días atrás, alguien declaró que su calidad de vida había desmejorado ostensiblemente con la llegada de un nuevo jefe; otro reflexionó sobre lo mucho que afecta la calidad de nuestras vidas aquello que ocurre en el trabajo. Un tercero nos recordó que pasamos la mayor parte de nuestras vidas en el dominio del trabajo. De ahí la conversación derivó a la comparación de las culturas de los diferentes países y hacia el final de la noche nos atropellábamos para opinar sobre nuestra latinoamericana manera de ser versus la cultura europea. Amigos míos, los invito a mirar esta presentación con la que me dí de cabeza un par de días después de nuestra animada conversación, navegando por internet. Tengo el juicio de que nos aporta muchísimo. La he tomado de coach en line@. El Slow Down

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