Rubi Valenzuela

Diciembre 10, 2007

Rafael Echeverría en el II Encuentro de Coaching-Chile

Archivado en: coaching — rubivalenzuela @ 10:21 pm
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Nuestro segundo encuentro de coaching (27 y 28 de noviembre) contó con la participación de Rafael Echeverría quien estuvo a cargo de la apertura del primer día: Ontología del Lenguaje y Coaching Ontológico. Y, como era de anticipar, su presentación fue contundente, potente. Aquí resumo la parte introductoria de su exposición.

Ámbitos en que hemos incidido

Son cinco los ámbitos en que hemos incidido y los presentaremos con estructura egipcia dado que de allá venimos en esta oportunidad. Son cinco dominios de la propuesta ontológica, y lo fundamental, desde nuestra perspectiva, es comprender que estos cinco dominios tienen ponderaciones distintas, que hay algunos mucho más importantes que otros. Desde nuestra perspectiva hay dos dominios que son centrales, son articuladores, son los que generan mayor capacidad de poder: el ético y el de la práctica.

  1. Dominio Ético. El dominio ético afecta a todo lo demás. Nuestra propuesta ontológica, la que con Julio Olalla iniciamos en el año 1990, tiene como sello distintivo la búsqueda de una ética que sirva de base a toda nuestra propuesta ontológica. Son 17 años de búsqueda. Sobre este dominio ético se articulan los otros cuatro.
  2. Dominio de la Práctica. Esto es, el dominio del coaching como profesión, como dominio de interacción e intervención.
  3. Dominio Didáctico. Esto es, no solamente articular esa práctica, profesionalizarla, identificar las partes de su proceso y los resultados a que se compromete, sino que, simultáneamente, desarrollar una modalidad distinta de cómo enseñarla. Todos estos años hemos estado haciendo rediseño, mejorando tanto la práctica como la didáctica.
  4. Dominio Discursivo. El dominio de articular un discurso coherente que entregue una propuesta armónica sobre el fenómeno humano. Con anterioridad había una cierta práctica que había desarrollado Fernando Flores y que le llamaba diseño ontológico; estaban sus escritos que se referían a fuentes que inspiraban esta práctica (Heidegger, Searle y Maturana), pero no había un discurso integrado; no había, digamos, 3 hilos que pudieran ser hilvanados en un tejido propio con capacidad de sostener tanto la comprensión como las formas de intervención. Al autonomizarnos del área de Fernando Flores, lo que hacemos es comenzar a desarrollar un proyecto importante que, con unos amigos en Estados Unidos, lo llamábamos “la necesidad del lanzamiento de un nuevo discurso”. Aquí hace falta el lanzamiento de un nuevo discurso con el que comenzar. Eso no está hecho. Hay elementos; pero falta un discurso integral.
  5. Dominio Reflexivo. Como resultado del programa avanzado para la formación de coaches ya certificados hemos desarrollado otra línea de trabajo en el dominio reflexivo: es el espacio del “claro”, del lichtung, palabra que utiliza Heidegger, como un espacio particular de una plataforma de observación, de acción, de vida y de pensar distinto. Este espacio ofrece una plataforma desde la cual uno ve, uno interviene, uno vive, uno piensa en forma distinta. Yo pensaba que de las experiencias que hemos tenido durante nuestro propio proceso de transformación, sabemos como se ve el futuro y como se vive el futuro, pero no hemos desarrollado en forma suficientemente clara cómo estar en este espacio que llamamos el claro, que tiene cierta forma de pensar, ciertas características propias. Ahora bien, en la medida que el criterio de la verdad no es el criterio fundamental que nos guía sino que el criterio del poder, esto es, el criterio de que las cosas valen en función de lo que logramos hacer y del espacio de vida que nos ofrecen, podemos importar todo lo que queramos a este espacio del claro, pero tiene que pasar por un proceso que llamamos “de reconstrucción ontológica”. Pero, además de que el claro nos permite importar muchas cosas, está siempre la posibilidad de desarrollar pensamiento nuevo, investigaciones sobre fenómenos humanos, desde la plataforma ontológica. Y por tanto es importante entregar al coach ya formado, las claves que nosotros mismos utilizamos para reflexionar ontológicamente, abriéndonos al campo de la importación con una metodología.

Y, como les contara, hemos organizado estos 5 dominios en una pirámide egipcia, con base en la ética, y 4 lados, uno para cada uno de los restantes dominios. Y, siendo la ética el dominio fundamental, tenemos que la puerta de entrada a esta pirámide está en el dominio discursivo; el poder que los demás dominios tienen, se lo deben y remiten al poder del discurso. Así, por ejemplo, el poder fundamental que la práctica del coaching exhibe proviene no tanto de sí misma como del poder del discurso; allí está el secreto del dominio ontotológico.

Creo que cuando nos separamos de Fernando Flores, Julio Olalla y yo vimos que teníamos 3 desafíos que acometer:

  1. la refundación ética de la práctica y de la propuesta en general;
  2. la articulación de un discurso integrado, iniciar este proyecto del lanzamiento de un nuevo discurso, y
  3. la profesionalización de la práctica de coaching, que no fuera sólo un conjunto de habilidades que algunos mostraban, que otros imitábamos, que otros parcialmente inventábamos, sino que, darle una estructura.

Esta es la primera parte de la exposición en lo que espero sea una suerte de “novela por entregas”. Les recuerdo a los interesados en “el claro” que Rafael lo desarrolla en su último libro “Por la senda del pensar ontológico”, en el capítulo II.

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